Recuento de los daños de San Blogentín

El intercambio sanvalentinesco -o celebrando San Blogentín como bien fue denominado por Juan Pablo- puedo dar fe que cumplió cabalmente con sus pretenciones: crecer en fraternidad, camadería y aprecio. Apreciar la calidad de las entradas intercambiadas es a la mano lo que bastaría para mi afirmación, y la movida pre-en-post sobre las impresiones, dudas, incertidumbres y gusto por el resultado la consolidan.

Para dar cuenta de la mecánica, que fue explicada vía email a los participantes, les diré que se ingresaron las url de los blogs participantes en random.org y según el orden se les asignó su amigo secreto, en el mayor de los sigilos. La variedad de temáticas originó casi en la mayoría la incertidumbre de acertar en cuanto lo redactado, pero, reitero, hubo una aplicación tal, desde el que habló de cosas geek hasta el que redactó sobre mascotas, pasando por el cuidado de los hijos y la huelga de escritores en USA, que me devela la calidez de los involucrados. El rastro que siguieron las entradas fue:

(Puedes apreciar en este mapa las distintas localizaciones).

 

De Monterrey a Valencia y de San Sebastian a Rosario: