Leyendo esta entrada de Darío Gallo: ¿Cuánto pagarías por Gmail?, me entró curiosidad por recolectar los costes de los servicios pro o premium de algunas aplicaciones web de mayor uso y obtener un ficticio saldo de lo que te puede salir abandonar la gratuidad y entrar en la elite de los solventes.
Si bien un usuario convencional rara vez agotará los 6 gigas que ya ofrece Gmail de almacenamiento, si has tomado tu cuenta de correo de Google como cónclave de tu vida informática y la aprovechas incluso para almacenar archivos -cosa de instalar Gspace en Firefox-, pasar de 6 a 10 gigas te costará 20 dolares anuales.

Flickr, servicio favorito para almacenamiento de fotografías e imágenes y que en su versión pro te permite también subir videos de hasta 90 segundos, tiene un costo de 24.95 dólares anuales y te llevas de regalo 3 meses más.

Sin duda el lider en reproducir y compartir música en línea (y con renovada interfaz recientemente), Last.fm te cobra 2.5 euros al mes que haciendo multiplicaciones y conversiones equivaldría a 45 dólares al año por adquirir una cuenta de pago.

Los fanáticos de las descargas no se detendrían en pagar por una cuenta premium de RapidShare la friolera de 54.99 dólares euros anuales (que en moneda americana equivalen a 82 dólares) , y no atravesar las esperas y lentitud que el servicio convencional ofrece.

No cuenta aún con el auge de los anteriores, pero Blip.tv se ha destacado entre los servicios de su tipo por ofrecer mejor calidad y tener mayor perspectiva de crecimiento a mediano plazo. Su cuenta de pago cuesta 96 dólares anuales y lleva dos meses más de regalo.

Si sumamos el pago que tendría que hacer un usuario por adquirir las cuentas pro/premium de los servicios arriba mencionados tendríamos un total de 241 268 dólares al año, equivalente a 20 22 dólares al mes. ¿Caro, barato? Según el uso que hagas de los servicios y de la comodidad que una cuenta de pago te proporcione sobre la versión gratuita. Yo de momento no dispongo de ninguno y la verdad no me veo a corto plazo desembolsando algunos centavos por volverme pro.
Y aquí para redondear el artículo es donde encajan reflexiones que hace algunas semanas se hacían Manuel Almeida y Fernando Tellado sobre un WordPress de pago o allá por febrero Eduardo Arcos sobre un Twitter Pro. Por un Twitter robustecido, un WordPress con actualización automática y funcionalidades sociales, o un Justin.tv personalizable (y con programas descargables) si me animaría a pagar.