Me entero por Mangas Verdes de un artículo publicado hace un par de semanas en Soitu.es titulado Ay, ¡quien fuera blogger!, donde LAMAGA, su autor (que se confiesa periodista) se decanta a favor del blogger por encima de sus compañeros de profesión por algunas caracterísitcas que los vuelven poco menos que dignos de imitar:
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El autor de un blog tiene un conocimiento mucho más profundo de la materia que trata que un periodista…
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El autor de un blog, exceptuando los bloggers profesionales, no escribe para vivir, sino que lo hace gustoso, sin presiones ni obligaciones…
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El autor de un blog selecciona el contenido y lo elabora de forma cuidadosa, prescindiendo la mayoría de las veces de notas de prensa; creando, en definitiva, un contenido propio y de calidad…
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El autor de un blog es honesto consigo mismo y sus lectores y solidario con el resto de la blogosfera…
Paradójicamente a esta “idealizada” (más no por ello no cumplida por muchos buenos bloggers) imagen o tetrálogo de lo que tendría que ser ‘la norma’ -y no por imponer criterios ni mucho menos sino en virtud de lo que el sentido común señala-, nos encontramos otra, reseñada por Fernando Tellado en su Ciberprensa: Los Pseudo-Bloggers de las narices, que, inversamente proporcional a las virtudes arriba citadas:
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Copypastean inmisericordemente el contenido de otros sin hacer referencia a la fuente…
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Abusan del hotlinking de imágenes -enlazar en tu blog la imagen cargada en otro-…
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Se saltan de citar la fuente inmediata refiriendo directamente a la original…
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Se molestan cuando se les pide hagas uso de la tan manoseada ya “netiqueta”…
¿Nos encontramos frente a dos blogósferas entonces? Yo me atrevería a decir que no sólo frente a 2, sino a 3, 5, 10 o 500 según el número de formas de comportamiento del ser humano. Si en la vida real, a las personas reales que conocen a un individuo real les es difícil convencerle que ande por la vida real comportándose adecuadamente, ¿¡en la vida virtual cómo diantres queremos que nuestras personalidades virtuales se comporten lo más adecuadamente posible!? Y creo -con la posibilidad de ser corregido- que el valor añadido con el que cuenta la blogósfera en medio de la red es precisamente eso, la transminación de nuestra personalidad a nuestros blogs. En un SecondLife por ejemplo, te andas por ahí y vuelcas poquito de lo que eres y mucho de lo que no puedes ser. En un blog, tarde que temprano se termina volcando lo que eres, aún uses un avatar extraño, aún no uses tu nombre civil, aún escribas una vez al mes. Si eres una buena persona, se termina apreciando, si eres una mierda, también. Y con todos los matices intermedios entre una y otra cosa.
Ante este panorama, ¿valen las denuncias? A la queja de Fernando podemos sumar la de Nicolás, Adan, The RockeR, Eduardo, Neri y Pitonizza sólo por citar algunas. Valen en cuanto catarsis escrita de una impotencia, valen en cuanto exposición pública de algo de lo que nos sentimos afectados y valen como deseo sincero de vivir una utopía blogosférica que mientras haya Internet hay posibilidad de intentar. Me sumo al intento.

Fuente: pandehigo.