Tradición céltica importada, celebrada y ampliamente difundida en Estados Unidos y que a través de la magia de la comercialización ha traspasado fronteras para colarse como fiesta de muchas ciudades de Hispanoamérica, el Halloween no está ajeno de invadir también a los blogs y que su influencia contagia a muchos de quienes tenemos uno. Para muestra, estos ejemplos:
* El blogger espiritista: sus artículos tienen que ver comunmente con cosas que están por venir (la caida de los blogs, el imperio de Google, el año de Linux…); no tiene miedo a mojarse en sus opiniones, a ser reiterativo en las mismas e incluso a cambiarlas cada dos por tres, que total, lectores van lectores vienen y sería demasiado trabajo pedirle al espiritista en cuestión que mantenga un poco de congruencia.
* El blogger calabazita: su blog se convierte en un receptáculo de información de todo tipo, y acostumbra pasar por sus feeds favoritos haciendo un acopio de lo mejor que encuentra en ellos (casi le oimos preguntar: ¿dulce o travesura?). La virtud que le acompaña es que suele ser muy puntual con la cita de sus fuentes, y terminan convirtiéndose estos blogs en buenos resúmenes de lo que se cuece en Internet.
* El blogger frankestein: la primera vez que llegas a su blog, generalmente a través del enlace que hayas de uno de sus post en alguno de tus blogs favoritos, te vas con la impresión de que le falta un tornillo, más una mezcla de temor y morbosidad te lleva a añadirlo en tu recorrido cotidiano por la blogósfera. Con el tiempo te das el gusto de añadirle en tus feeds, comentar regularmente y hasta añadirlo en tu blogroll; de vivir en tu localidad no te detendrías a compartir unas cañas con él.
* El blogger momia: denomimando de esa manera porque es poco lo que deja saber de él; es común que firme sus posts con nomenclaturas del tipo Lix53df, Gebatumer o Algwimax, por mencionar sólo algunos ejemplos. En sus blogs no hayamos ni acerca de, ni forma de contacto, ni el rastro del blogger para conocerle a través de alguna red social. El mejor de los contactos que podremos establecer con ellos es un “¡buen post!” en alguno de sus artículos.
* El blogger fantasmagórico: aquel que después de arrancado su blog con mucha enjundia, recibir montón de enlaces entrantes por sus buenas publicaciones y ganarse la aprobación de la blogósfera que en un prinicipio le recibe con algo de extrañeza, simplemente desaparece. Otros más osados se animan a organizar sorteos de artilugios electrónicos y salir por la puerta trasera, más a ellos se les podría incluir en la categoría de “escapistas”. Lo que les da el tinte de fastasmagóricos a los primeros es que después de su primer regreso, aquello del blog se vuelve una cosa de aparecer – desaparecer (y al escribir ésto último me dí tremenda mordida de lengua).
* El blogger drácula: es un aprovechado de la blogósfera; acostumbra salir de noche y mientras otros escritores de blog descansan en sus laureles, éstos succionan el contenido e imágenes de posts que no les pertenecen, haciéndolos pasar como suyos en sitios tapizados de publicidad. Cuando uno de suss blogs de cabecer empieza a tomar medidas para evitar el robo y el hotlinkig, más que perecer toman un fuerte respira y se hacen de una nueva víctima. Ni Van Helsing podría exterminarlos.
