Sería difícil que alguien me desmintiera en que la palabra más repetida dentro de la twittósfera hispana (más en concreto la española pero también contagiados por estas latitudes) en lo que va del año es SPOTIFY, esa aplicación non-plus-ultra para esuchar música en línea que ha invitado al mismísimo José Luis Antunez (YouAre) a nominarle como la aplicación del año y al no menos celebre Nacho (Microsiervos) a deshacerse de su colección musical para tener más espacio en el disco duro. Eso sin mencionar la de posts que se han escrito hasta la fecha cantando las grandezas (sí, incluido un buen amigo) de esta aplicación que al parecer ha mostrado las uñas.
Lo difunde Manuel Aimedia, y correrá como reguero de pólvora el enlace al blog de Spotify desde el cual notifican de “prontas medidas de restricción musical” atendiendo a la localización geofráfica. De hecho quienes disfrutan del servicio en Latinoamérica lo hacen utilizando un VPN al momento de registrarse, y que ahora según por país se te sirva una música u otra no pinta más que para no oir nada acá en Latam o mantener la conexión a Internet con el VPN de manera permanente (not good idea). A lo anterior añádasele la inclusión hace un par de días de publicidad gráfica y en audio que no ha sido del agrado de muchos de los otrora spotifyfans (misma que puedes eliminar haciendo de una cuenta pago, tengo entendido).
Todo lo anterior sólo me invita a pensar que con Spotify se ha vivido en cortísimo tiempo (¡maldito Internet con lo jodio de rápido que eres!) un microfenómeno Youtube: ganas usuarios, generas adicción, estás en tu boom.. y empiezan las restricciones. Desde luego, Youtube SÍ se lo puede permitir.
Pd.- Lo siento por los que mandaron al carajo sus mp3s, a buscar en softonic algo para recuperarlos, ¿qué no?
