Si antes nos sentíamos fascinados por conseguir conexión estable de 56kbs -ordinaria aún en gran parte del mundo-, ahora cualquier ligero estornudo de un servidor a miles de kilómetros de nuestra localidad puede provocarnos severa irritación. Aquí, al menos, mi visionaria idea de lo que sucede en la vida de un twitterholic cada que la ballena aparece.

- Se cabrea.
- Refresca la página.
- Revisa twitter.com en http://downforeveryoneorjustme.com/.
- Refresca la página.
- Desempolva su cuenta del mesenyer para preguntar a sus contactos que están en twitter si a ellos les pasa lo mismo.
- Cambia su nick por Puto Twitter y se mantiene en estado “No disponible”.
- Visita Facebook.
- Actualiza su estado en Facebook con el mensaje: Me cago en las pelotas de Twitter.
- Refresca la página.
- Revisa su cuenta de twitter desde otro navegador, no sea que el fairfocs le esté jugando una mala pasada.
- Escribe unos cuantos twitteos en http://www.twiddict.com/ para que sean publicados cuando Twitter resucite.
- Refresca la página.
- Se cabrea de nuevo.
- Pasa a mirar algún video en Youtube para disipar la ansiedad.
- Interrumpe el video a los 50 segundos.
- Refresca la página.
- Revisa http://status.twitter.com/ para corroborar las últimas noticias sobre el servicio “de viva voz”.
- Refresca la página.
- Utiliza de nuevo http://downforeveryoneorjustme.com/.
- ¡Descubre con sorpresa que Twitter ha vuelto!
- Se descabrea.
- Revisa replies, direct mesagges y cuánto pudo haber cambiado en su ausencia.
- Se queja, desde luego, de lo mal que anda Twitter, con un twitteo.
- Se promete, como tantas otras veces, darle más oportunidad a otras redes sociales.
Eso, mientras no le de por salir de su caverna digital a socializar con el mundo, porque se pueden llegar a ver cosas peores…

Pd.- Puedes sustituir Twitter por tu-aplicación-de-Internet-favorita, cosas más, cosas menos, se termina ajustando el parámetro cabreo-ansiedad-desahogo (en ese orden).