Tecnologías: ni buenas ni malas sino todo lo contrario

En días pasados publicaba en su bitácora de investigación y opinión acerca de los sistemas y tecnologías de información el Sr. Enrique Dans una lapidaria sentencia respecto a que la tecnología hace que los niños escriban mejor, no peor, señalando que “cae otro de los grandes mitos de los detractores de la tecnología: el que afirmaba que los niños sometidos al uso de la tecnología y a nuevos desarrollos como el lenguaje SMS haría que perdiesen la habilidad para escribir”, todo lo anterior apoyado en los resultados del Stanford Study of Writing difundidos por Wired. No es mi intención caer en la polémica respecto a la certeza o vagedad de tales aseveraciones, pero soy más de la opinión de Marcelino Madrigal respecto a las mismas.

El mencionar lo anterior viene a colación de hacer reseña de otras de esas sesudas conclusiones que de vez en vez los investigadores sueltan para que mortales como tú y como yo tengamos en qué divagar por unos cuantos minutos y se despierte en nosotros la sensación de que aprendemos algo nuevo. Y me refiero a las mencionadas en este artículo de la BBC -que no es Nature ni mucho menos- respecto a los resultados de ciertos estudios -presentados en el Festival de la Ciencia de Guilford, Inglaterra- que “afirman que redes sociales -como Facebook- podrían estar ayudándonos a recordar, pero otros sitios como Twitter o YouTube están disminuyendo esas habilidades.

Según menciona el artículo, el meollo de la investigación mencionada recae en el impacto de las aplicaciones tecnológicas en la llamada “memoria de trabajo” (procesos que utilizamos para retener información en la mente durante un período corto de tiempo y la forma como manipulamos esta información), la cual para algunos científicos, continúa el artículo, es mejor pronosticador de los logros en el aprendizaje escolar que el coeficiente intelectual porque es independiente del nivel socioeconómico.

Para la Dra. Tracey Alloway -especialista en psicología cognitiva-, “existe la posibilidad de que el tipo de tecnología que puede dañar nuestra memoria de trabajo es aquélla que nos insta a llevar a cabo actividades muy breves y cortas, por ejemplo los videos de YouTube”; aplíquese lo mismo a Twitter y su exigencia de reducir el mensaje a 140  caracteres (incluso a tan sólo 2: RT).

Y por otro lado, en la misma noticia, la misma investigadora cita: “La evidencia demuestra que los individuos que están más conectados socialmente pueden retrasar más la pérdida de memoria en la edad avanzada; así que ahora vamos a investigar es si el tiempo que pasamos en Facebook o estableciendo conexiones sociales en internet está también ayudando a nuestra memoria de trabajo”. ¿Entonces? Que la Internet y sus tropecientas aplicaciones no son ni buenas ni malas sino todo lo contrario; o más elegantemente señalaría Ramón de Campoamor:

“Y es que en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira: todo es según el color del cristal con que se mira”.


Imagen: olivetti.

Comments
  1. Diego | Responder
  2. Hector Russo | Responder
  3. jcjurado | Responder

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