Si bien falta poco más de dos meses, me es inevitable experimentar la sensación de que se acerca ya el fin de año, la necesidad de ir haciendo cierres en aquellas cosas que se fueron abriendo por el camino -interrumpido y todo con lo de la hospitalización-, y con ello añadir una pizca de organización para que el tremendo 2010 salga (ahora sí tras muchos intentos) como uno quiere.
Y dentro de esta mini-cruzada tengo una semana dándole de nuevo la oportunidad a Remember The Milk (RTM para los amigos), un intuitivo y minimalista gestor de tareas al que sólo le faltaría hablar para ganar el Nobel de la Paz.

Más como buen intento de friki y fan # 4’247,185 de las aplicaciones de escritorio, me apliqué el fin de semana a encontrar alguna buena, bonita y barata para RTM -en Windows-, encontrando disponibles 3:
De las 3 me quedé con la última, App for the Milk, me gustó más que las otras 2, simple y llanamente. La tarea de estos gestores es relativamente poca, ofrecer un alcance directo y más minimalista tanto al añadir y clasificar tareas (por día, por contexto, etc) como sobre todo mantenerlas visualizadas para ponernos con ellas. Ese es el segundo y gran paso que hay que aprender a dar -este post, p.e. recién acaba de desaparecer de la lista-.








