Si bien por un lado estoy consciente de que Facebook “es la red” y para allá van -o están ya- muchos de los tiros de una supercomunidadguay24/7, por otro sigo sin engancharme al faceboomculto, que #yoconfieso practico sólo para no enquilosarme en el unopuntocerismo. Para otros tantos que como yo les entra jaqueca cada que se pasan por ahí, estos 3 consejitos les pueden venir bien.
1. Haz “limpia” y aprovecha las LISTAS
Entrando en la pestaña AMIGOS –> TODOS MIS AMIGOS les encontraremos ordenados alfabéticamente. Aprovecha la ocasión tanto para “limpiar”, quiero decir, ‘deshacerte’ de aquellos con los que tienes n relación pero en algún momento te pudo más el quiero ser amigo de todo mundo, como para ir clasificando por LISTAS, lo cual te da la posibilidad de crear tantas líneas de tiempo como intereses en común de tus añadidos. En mi caso tengo las de cercanos, blogging, regiomontanos y excompañeros, y me sirven para echar vistazos rápidos de la actividad de grupos de personas a las que me une determinada actividad.
2. Configura la recepción de ALERTAS
¿Es necesario que te enteres en el email de cada solicitud de amistad, o de volverte fan de tal cosa, o probar xyz entretenimiento que recibes? A mi en lo particular me parece todo ello ruido que es sencillo eliminar configurando adecuadamente las alertas que deseas recibir. Pasándote por CONFIGURACIÓN –> CONFIGURACIÓN DE LA CUENTA –> NOTIFICACIONES puedes señalar aquellas actividades de tu red para las que SÍ deseas recibir email y cuales no; desde luego queda a gusto personal pero entre menos, mejor.
3. Oculta a los RUIDOSOS
Con la proliferación del intercambio de comunicación entre redes viene desde luego la más que real posibilidad de que la misma info la encuentres por montones; para no ir más lejos, es costumbre -que no critico- de muchos twitteros que se republiquen también en Facebook sus updates. Por lo que si eres de los que suelen saltar de Twitter a Facebook me entenderás. Hace un mes Spamloco nos explicaba como ocultar el ruido de algún usuario, tan a la mano como un click que muchas veces vale la pena darlo a cambio de eliminar la sensación de ahogamiento.